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lunes, 12 de enero de 2015

Cuando la educación inclusiva es solo una mancha de tinta

El caso de Rubén Calleja, un chico con discapacidad (diversidad) intelectual, al que la administración niega su derecho a la Educación Inclusiva, pone de manifiesto uno (hay muchos más) de los problemas más representativos tanto de la incosistencia de las leyes educativas como de la falta de medios, voluntad y capacidad para aplicarla.

Detrás de los grandes titulares está el día a día de una familia que está luchando con todas las consecuencias para que su hijo tenga derecho a una educación digna. El ejemplo que están dando nunca dejará de admirarme. Detrás también hay colectivos sociales que han de cubrir el vacío en que quedan las personas con discapacidad cuando la administración les abandona.

Si hablamos de entornos en la educación, más que en ningún caso, para las personas con discapacidad es fundamental, saberse seguros en su entorno. Crear, sostener y perfeccionar entornos inclusivos debería de convertirse en un reto colectivo y en un bien común. Desde luego, la educación artística es un medio imprescindible para analizar, comprender y afianzar estos entornos.

Como introducción al tema, recomiendo seguir la mesa redonda que la asociación SOLCOM convocó el pasado 15 de diciembre en León "El porqué de la Mesa redonda "El derecho a la educación inclusiva: su aplicación práctica"


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